domingo, 26 de febrero de 2012

HACHAZO DE METRÓNOMO EN RADIO RIPOLLET

Esta noche, dentro del programa Nit poètica que emite Radio Ripollet, tendré ocasión de hablar sobre Hachazo de metrónomo con su conductora Pilar Falcón. Será a las 21.00 horas hasta las 22.00 horas.
Será en el punto 91.3 del dial.

http://www.ripolletradio.cat/graella/

sábado, 18 de febrero de 2012

TEXTO DE LA PRESENTACIÓN EN BARCELONA DE HACHAZO DE METRÓNOMO POR INMA ARRABAL


Metrónomo: Instrumento para indicar la velocidad a la que debe interpretarse un fragmento musical, o también podríamos utilizar otra definición. Aparato empleado en pedagogía musical que produce un sonido parecido al de la marcha de un reloj. Sirve para indicar el tiempo de una composición musical a la velocidad adecuada.
Hacha: Herramienta cortante.
Hachazo: Golpe dado con el hacha.

Creo que el título del libro está muy bien elegido, al menos eso pienso después de leer los poemas de Luis. “Poemas atormentados que buscan rebuscar (valga la redundancia) en las entrañas del tiempo.” Esas fueron las palabras que utilizó al dedicarme su libro.
Y sí, son poemas atormentados, porque el autor se siente impotente ante el paso del tiempo y no sólo ante el paso del tiempo sino también al desgaste, a la erosión, a la degradación a la que se ve sometido el ser humano con el transcurso de los años. El sentimiento de impotencia ante ese hecho, imposible de evitar, le causa inquietud y dolor. Y creo que es entonces cuando en el poeta surge la necesidad de comunicar, de plasmar ese dolor, esa obsesión, esa impotencia, en el papel.
Aunque sobre la vida, la muerte, el paso del tiempo y otros temas como el dolor, la angustia etc. pueda parecer que está todo dicho y que son temas tópicos y recurrentes, el escritor debe encontrar formas diferentes de tratarlos. Luis con estos poemas “atormentados” lo consigue, y por suerte para nosotros los lectores aficionados a la poesía, así surge Hachazo de metrónomo.
Me gustaría que esta presentación fuese algo divertido, pero eso es imposible, porque creo que la lectura de estos poemas, nos lleva a una profunda reflexión sobre la vida y la muerte, pero no sólo a eso, si no también al desgaste, al deterioro que el paso del tiempo ocasiona en el ser humano.
Y como Luis dice:
“No se puede hablar con sentido de la belleza sin haber visto antes el horror. Una y otro forman parte del mismo universo. Hablar del horror es también hablar de la belleza. De la no belleza, para ser exactos. Por eso no se puede pasar por la vida simplemente describiendo las formas de las nubes. El escritor también es un testigo del horror y como tal debe describirlo.”
Yo comparto esta idea. Ni a él ni a mí “nos parece creíble la creación que atemporalmente se olvida de todo lo que ocurre.”
Así pues voy a intentar explicaros que el lenguaje es mucho más que una simple información, más que una simple comunicación. La palabra (como dice un filólogo al que admiro mucho, Alfonso Levy) es “dar la parte espiritual que uno tiene. El alma de uno, tal vez, sería esa palabra.” ¿Por qué os digo esto? Pues porque la importancia de esta presentación, para mí y puedo asegurar que también para Luis, no reside tanto en que os podamos decir algo muy brillante o muy profundo. La importancia está en que no queremos renunciar a la calidez de la palabra como una comunicación superior, aunque sólo preguntemos: “¿estás cómodo en esa butaca?”. La importancia está pues en que necesitamos utilizar las palabras para que el corazón de otras personas se nos acerque. Por ejemplo, ¿no os pasa a veces que leemos algún libro cuyo texto es un texto grave, hondo, un texto muy dramático y sin embargo después de leerlo y a pesar de su dramatismo, uno se siente como mejorado, como muy bien, como mejor persona después de haberlo leído. ¿Por qué sucede esto? Porque a aquello que nos atemorizaba, que nos preocupaba, que nos daba miedo, hemos conseguido darle una forma, una realidad a la que podemos mirar a los ojos, a la que podemos dirigirnos y aceptarla. Entonces ha dejado de ser un fantasma. (Alfonso Levy / filólogo).
Y eso es lo que me gustaría conseguir con lo que estoy diciendo. Sé que Luis quiere lograr que Hachazo de metrónomo nos abra una puerta hacia la realidad de esos temas que nos angustian y preocupan y que él describe tan bien en sus poemas. Y sé que lo conseguirá porque ha puesto en ellos no sólo su intimidad sino también esa parte espiritual de la que os hablaba y que podría ser su alma.
Bien, imaginemos que el ser humano es una composición musical y su corazón un metrónomo que va marcando con sus latidos el tiempo que nos corresponde vivir. Todos tenemos un “tiempo” que transcurrirá a la “velocidad” adecuada para cada quien y que se parará en el momento justo, ni un segundo antes ni un segundo después. Y todos somos conscientes de que esto sucederá. El golpe del hacha cae sobre nosotros y el metrónomo, inevitablemente, se para.
Hay una cita de Emile Cioran, y que a mi me dio pie para escribir una novela. La cita dice así:
“Mi misión en la vida es matar el tiempo y la de éste, a su vez, matarme a mí.” Es evidente que las dos cosas se conseguirán en el mismo instante.
Me parece que Luis, al escribir este primer libro de poemas, que seguro no será el último, se ha convertido ya en un “METRÓMANO” , o sea en una persona que siente la necesidad de expresarse con poemas, aunque me consta que es una persona capaz de expresarse también por otros medios. Pero ha escrito este libro movido por un tema que le preocupa cada vez más. Que nos preocupa a todos o por lo menos que nos da que pensar, como es el paso de los años y el desgaste que esto nos supone. Y ese paso de los años nos preocupa quizá por la imposibilidad de parar el tiempo o retrasarlo. Como ya he dicho antes este tema le preocupa a Luis y lo expone de un modo certero y afilado. En algunos momentos seco y tajante, como el golpe producido por el hacha, en un segundo, al caer sobre su víctima.
Antonio Jiménez  Paz, poeta, y buen amigo de Luis y mío, es quien ha hecho el prólogo de este libro, un prólogo imposible de mejorar, Antonio ha sabido “llegar” perfectamente a Luis a través de los poemas, lo ha “calado”, ha visto su obsesión por el transcurrir del tiempo, y sobre todo, vuelvo a repetir, por esa pérdida de facultades que la vejez ocasiona en el ser humano.
Jiménez Paz cita a Marguerite Yourcenar. Esta autora compara esa pérdida de facultades del ser humano con el desgaste y la erosión a que se ve sometida una estatua al aire libre. Yo creo que aún es más cruel y más rápido el desgaste que sufre el ser humano. Vale como comparación, pero me parece que la estatua no sufre. Bueno en realidad no estoy segura…
Así pues, las personas nos vemos empujadas hacia delante, sin más posibilidad que enfrentar los avatares que la vida nos presenta, sufriendo los desgastes paulatinos que inevitablemente nos conducirán hacia la destrucción, hacia ese hachazo, ese golpe de “gracia” final que significa llegar a la muerte. Final de nuestro tiempo. No hay más.
Cito unos versos míos, y los cito ahora porque creo que expresan en un cierto aspecto algo de lo que Luis Vea nos ha querido transmitir con sus poemas y que dicen:
“ NACE UN NIÑO Y TODOS LO CELEBRAN, ¿ACASO NO SABEMOS QUE NACE PARA MORIR UN POCO CADA DÍA…?”
He podido ver claramente esto en su poema: Sobre la lápida, (pág.49) y que quizá es uno de los que más me han impresionado por su sinceridad y su crudeza.
Citaría también otros dos:
Ausencia de metrónomo, en el que se puede advertir el principio de una falta de fe o simplemente una decepción, una desconfianza y una resistencia a aceptar los designios divinos, o los efectos de la naturaleza. (Pág. 41)        
Una carrera al tiempo, aquí nos habla de la impotencia de no poder ganarle al tiempo. Todo es inútil y además agravado por no saber el momento en que el hachazo se producirá. (Pág.42 y 43).
Gracias.

Inma Arrabal

viernes, 3 de febrero de 2012

TEXTO DE LA PRESENTACIÓN EN TARRAGONA DE HACHAZO DE METRÓNOMO POR JAUME PALAU I BANÚS

“El tiempo es tu navío, no tu morada” – Alphonse de Lamartine.
“El tren se ha detenido en el silencio opaco y sin ecos de la noche anónima. Es la llegada a término.” – Emilio Adolfo Westphalen – Bajo zarpas de la quimera



Hola, buenas tardes a todos.
En primer lugar agradezco a l´ Espai de Creació Merceria 4  el hecho de que nos haya cedido su acogedor espacio para que podamos organizar ese pequeño homenaje –pues no otra cosa es toda presentación de un libro- a Hachazo de Metrónomo.
Por supuesto, os agradezco también, a todos vosotros, vuestra presencia. No aburrir es la mínima cortesía que todo presentador debe a su público. Intentaré no ser descortés.
Luis Vea y yo nos conocimos hace años, muchos, cuando ambos ganamos sendos accésit en un concurso literario celebrado en una ciudad de Barcelona.
Recuerdo que el primer premio de narrativa en catalán y en castellano,  de poesía en catalán y en castellano, fue para los alumnos de un taller literario, que formaba parte de la organización del concurso. Y, como es de bien nacido el ser agradecido, todos aquellos flamantes y bien nacidos ganadores mostraron su gratitud a su profesora, la Sra. Rosa que, casualmente, también ejercía la función de Presidenta del Jurado.
Recuerdo, igualmente, que la entrega de los premios tuvo lugar durante una cena y que Luis y yo –sentados uno al lado del otro- comentamos, entre sorprendidos y lógicamente, justamente, indignados, dicha circunstancia. Y no por despecho, no. Tampoco por frustración y rabia porque los ganadores fueran otros. No. Pues nosotros –o al menos yo- aún mantengo una fe ciega en la honestidad de los jurados y –por supuesto- en la honestidad de nuestros políticos. Nuestro despecho, nuestra rabia, nuestra indignación iba dirigida contra nosotros mismos por no habernos inscrito en un taller literario en el que ¡me resultaba tan evidente en aquel momento! se alcanzaba la excelencia literaria.
A todo esto Luis fue avanzando posiciones en su carrera literaria. Creo que ha ganado más de cincuenta concursos, tanto en narrativa como en poesía, tanto en catalán como en castellano, tanto en Catalunya como fuera de ella. Ha publicado muchos poemas y relatos en obras colectivas y, en solitario, dos libros con la editorial granadina Isla Varia Ediciones: Cotidianos, de relatos y Hachazo de Metrónomo que hoy tengo el gusto de presentar. También mantiene un blog denominado Madera de Náufrago de visita altamente recomendable.
Pero antes de hablaros de su libro quiero puntualizar un par de cosas. La primera es que todo autor, todo artista, realiza una obra; pero es el público –espectador, escuchante o lector- el que hace la función de demiurgo, al proporcionarle el hálito de la vida. Cualquier obra sin público que la haga suya no es más que un ejercicio estéril, una artificiosa voluta de NADA que se disuelve en el vacío.
La segunda es que no creáis, ni por un momento, que la única interpretación válida de una obra pertenece al crítico que, negro sobre blanco, da su opinión sobre ella; ni tampoco al “erudito” profesor que pontifica en el aula con voz grave; ni siquiera a su propio autor ya que al mismo, en su proceso de elaboración, se le escapan acordes y notas, formas y colores, frases y metáforas que en un principio –y muchas veces también en un final-  no sabe interpretar correctamente, pero no por ello ignora que aquel destello venido de “otro mundo” –como gastado derrelicto llegado a las playas de lo consciente-, de alguna extraña manera ilumina y enriquece su obra.
La única interpretación válida de una obra es la que cada cuál hace de la misma desde su propia reflexión y emoción, desde sus propios conocimientos y carencias, desde el cúmulo de lecturas previas ya metabolizadas, desde su experiencia vital, desde su insobornable “otredad”, y sensibilidad, y gusto. Todo lo que ahora os acabo de decir obedece a una única razón: a la que interpretéis las palabras que ahora siguen como una aproximación a la obra de Luis Vea tan personal -e igualmente tan válida- como la que podáis hacer vosotros mismos tras leer el libro cosa que, encarecidamente, os recomiendo.
Cuando acabé de leer Hachazo de Metrónomo dos cuadros se hicieron presentes en mi memoria, dos lienzos tomaron –con su terrible fuerza expresiva, con su demoledor mensaje- mi imaginación. El primero fue “Saturno”, una de las famosas pinturas negras de Goya. Como sabéis Saturno es la traslación romana de Chornos, el dios griego del tiempo, representado en el lienzo por un gigante de faz grotesca y mirada enloquecida que devora a uno de sus hijos, ya un simple muñón sanguinolento y descabezado. Porque precisamente de eso trata Hachazo de Metrónomo: del tiempo y de su crueldad y, como correlato, de la vida y de su envés, la muerte.
El otro lienzo fue “El grito”, de Edward Munch. Pues considero que Hachazo de Metrónomo es el grito de su autor –entre la perplejidad y el desasosiego, el estupor y la angustia- ante esa certeza de la fugacidad del tiempo, de la presencia constante, en nuestra vida, de la muerte inexorable.
Después, tras una segunda y ya más reposada lectura, me di cuenta que Hachazo de Metrónomo busca, sobretodo, definir al hombre.
Así, en su poema Excurso nos indica que: “somos vástagos de la duda/ atrapados en el determinismo/ de las vidas”. En Luna roja sobre Viena pone el dedo en la llaga sobre nuestra soledad irremediable: somos “una palabra que perdió su verso”. Es decir, una palabra sin ninguna otra que la acompañe, que le de brillo y sustento, que le sirva de referente y la dote de sentido.
Y gira, todo el poemario, sobre esos dos ejes axiales: el hombre y su relación con el espacio y, principalmente, el hombre y su relación con el tiempo: “somos hijos del hachazo certero del metrónomo que jamás falla”. O “luz que agoniza en la noche azul, sombra que se diluye”, nos aclara el poeta.
Y pesa, como una lápida, sobre nuestras existencias, ese conocimiento anticipado de nuestra finitud, ese saber de nuestro fin inobviable, “que el reloj siempre vence”. “Que la manecilla no retrocede”. El constatar que no hay “exorcismo contra el mal del tiempo”. Pues el hombre siempre teme el no ser y, frente a esa certeza, sólo cabe intentar que el plomo de la muerte: “tarde tiempo en conocerte”. Ya que, frente a nuestra infinita sed de eternidad sólo se nos concede un mísero sorbo de tiempo, una próxima, e ineludible, fecha de caducidad.
Únicamente la memoria de los vivos por los muertos (el recuerdo como manifestación de amor), concede a éstos una vida espuria hasta que el olvido (por defunción de todos aquellos que conocieron al difunto en vida o por la traición del olvido de los vivos) les condene ya a una segunda y -ahora sí- definitiva muerte.
Frente a esta realidad desoladora, ¿qué nos queda? Nos lo indica en su poema Eternidades Fúnebres: el regreso a lo primigenio, el disfrutar de los placeres humildes, ni venales ni vanales, de las pequeñas cosas: “atravesar los campos/ descalzo, / hundir los pies/ en la lluvia, /ahogar la nariz/ en el olor del campo”.
También nos da un vislumbre en No es tiempo de renuncias: “Ya no es tiempo de renuncias/ es hora de elecciones”. Frente a tanto tiempo huido y fracasado –nos insta el poeta- hagamos, del que nos resta, un tiempo propio y luminoso, grávido de aconteceres, sentido y dicha. “Es hora de elecciones” –proclama el poeta: de coger las riendas de nuestro destino, de llevar por la brida el tiempo, de conquistar nuestro futuro y, en definitiva, de hacer vida la vida que anhelamos hacer.
Pero no puede, ni quiere, el poeta abstraerse de su época y de su entorno, del espacio que le ha tocado habitar. Y su mirada y su sensibilidad toman partido, pues no pueden ser neutras ante tanta injusticia, ante tanta arrogancia, ni ante tanta indigencia ética y estética, moral en definitiva, como la que nos rodea.
Así, por ejemplo, Luna roja sobre Viena es un frontal ataque contra la sensibilidad adocenada, un desenmascaramiento del falso romanticismo que sublima la realidad ocultando sus fallas y sus llagas y que tiene en una ciudad, Viena, y en una persona, la emperatriz Sissí, su paradigma. Sissí: carne crucificada en la leyenda creada por otros, cuerpo glorificado ajeno a la sístole y a la diástole de la vida, sin flujos y sin mácula.
En Skyline de Barcelona critica un falso progreso que tiene su máxima visualización en una arquitectura de autor que encandila a todos los “pijoapartes” que en el mundo han sido, arribistas sin cultura y sin criterio estético, nuevos ricos que rinden un ciego culto al oropel y a la extravagancia frente a esa humildad tan plácida y tan humana, tan mediterránea, de : “casa baja y plaza llena, de abuelo y de bastón/ de palomas y migas de pan,/ de gatos asomándose tras los muros”.
Ataraxia nos habla de la crueldad de las guerras en las que “las balas recorren el firmamento… expeliendo el veneno del odio”. Y de los malditos Rambos de gatillo tan fácil como comprensión difícil, de básico e ingenuo patrioterismo. “Dios bendiga siempre a América” y nos aleje, a todos nosotros, tanto de sus guerras como de sus agencias de calificación y sus perversas consecuencias. Amén. Por cierto: al leer el poema no puede, ni debe, pasarnos desapercibido el sarcasmo del título.
Nocturno o sueño de la falsa emoción trata sobre la alienación en el mundo del trabajo que “termina haciéndonos/ a todos vulgares,/ a nuestro pesar”. Una reflexión la mayoría de las veces válida.
Tangram es un poema en el que vuelve a advertirnos que el tiempo huye como semillas de polen –lamentablemente para nosotros no siempre de forma tan fértil- y en el que se constata nuestra difícil adscripción al mundo, poniendo de manifiesto que nuestras vidas son un juego pero: ¿cuáles son sus reglas? ¿Quién lo dirige?
En Éxito proclama que todo éxito no es más que un espejismo, una pompa de jabón, una dificultosa –y yo sostengo que la mayoría de las veces insolidaria y necia- conquista del vacío.
En su poema Solo nos sirven los héroes nos previene que, éstos, únicamente nos sirven cuando ya están muertos, cuando se han convertido en afiches colgados en la pared de nuestra habitación, en carne de mercado y en tintineo de caja y su mensaje ha sido traicionado y despojado de cualquier carga crítica y de resistencia frente a lo establecido, alentando, aún más,  “la estupidez de los ignorantes./ Sólo nos sirven los héroes/ para ser ciegos/.
Como podéis comprobar, los poemas de Luis Vea no son –para nada- complacientes. No prentenden halagar el gusto o disculpar la molicie del lector. Su función es muy otra: la del muecín en lo alto del minarete advirtiéndonos que somos esclavos del metrónomo y que, como ya observó Jaime Siles, “sólo la muerte avanza segura por el tiempo”; que la vida se nos escurre entre los dedos como fina arena y que, precisamente por ello, por esa imposibilidad de amarrar las horas, por esa no reversibilidad del tiempo, nos insta a que lo aprovechemos y a que sepamos discernir, en nuestras vidas, lo trivial de lo necesario, lo quimérico de lo posible.
Hachazo de Metrónomo es también, como la sal, el esforzado producto de la supresión de todo lo superfluo, la bella cristalización de lo esencial que es, siempre, todo poema logrado.
Sus poemas, de pocos versos sobrios y hasta incluso ásperos, son de una acerada precisión nunca altisonante, y jamás caen seducidos por la pirotecnia verbal.
Si alguien me hiciera la peregrina pregunta de a qué escuela poética pertenecen yo le diría que se dejara de tonterías pues no otra cosa considero esa funesta manía de querer catalogar personas y cosas, esa pasión tan humana por la taxonomía. Y me limitaría a responder, a quien me hiciera tal pregunta, que la poesía de Luis pertenece a la escuela de la buena poesía y, consecuentemente, a la escuela de la poesía necesaria.
Por último deciros que, como toda buena obra literaria –y la de Luis Vea lo es- Hachazo de Metrónomo no agota su riqueza con una sola lectura pues cada nueva lectura que hagamos de ella nos recompensará con un nuevo destello de lucidez y verdad.

Jaume Palau i Banús.

lunes, 23 de enero de 2012

POESIA DEL 15 M Y HACHAZO DE METRÓNOMO

El próximo dia 27 tendré ocasión de recitar algunos poemas de Hachazo de metrónomo en el siguiente acto. Dejo los datos del mismo:

Lectura de poemas i micro abierto el viernes 27 de enero, a les 19 h en:
BIBLIOTECA LA BÒBILA
Pl. de la Bòbila, 1. Telèfon: 93 480 74 38
Email: biblabobila@l-h.cat
TransportEs: Metro L5: Can Vidalet • Trambaix T1-T2-T3: Ca n’Oliveres

Poesía del 15 M con Mag Márquez, José Icaria, Jugando con la perspectiva (Abel E. Cantero), Francisco Serrano Rodríguez, Paco Cerezo y Luis Vea García.

martes, 17 de enero de 2012

PRESENTACIÓN EN TARRAGONA

El próximo día 2 de febrero tendrá lugar la presentación de Hachazo de metrónomo en Tarragona. Ahí dejo los datos de la cita:

Presentará: JAUME PALAU BANÚS, escritor
Día: Jueves 2 de febrero de 2012, de 19'30 a 21 horas
Lugar: Merceria 4 - Espai de Creació - Porxos Catedral - Tarragona

martes, 10 de enero de 2012

RECITAL


El próximo día 13, viernes tendré ocasión de recitar algunos poemas de Hachazo de metrónomo con ocasión del recital POETAS DEL 15M que se llevará a cabo en el Centre Cultural Tecla Sala (Av. Josep Tarradellas i Joan, 44. L’Hospitalet de Llobregat - La Torrassa). Allí estaré junto con: José Icaria, Mag Márquez, Paco Cerezo y Abel E.Cantero.

jueves, 5 de enero de 2012

PRESENTACIÓN DE HACHAZO DE METRÓNOMO EN TARRAGONA


Estoy ultimando los detalles para la presentación de Hachazo de metrónomo en Tarragona. Será el mes de febrero (primera o segunda semana) y estaré acompañado del escritor tarraconense Jaume Palau i Banús, autor del libro de relatos Historias en negro. Seguiré informando.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

sábado, 17 de diciembre de 2011

HACHAZO DE METRÓNOMO EN LA VANGUARDIA DIGITAL

Balances, fronteras, hachazos, odio, todavía... poesía

Los poetas Felipe Zapico, Álex Chico, Luis Vea, Ferran Fernández y Juan Vico publican nuevo libroLas agendas culturales, y las propuestas de fin de semana, suelen ser exotéricas. Queremos decir que son una invitación, un cúmulo de tentaciones, para dejar la soledad de la casa - su intimidad tantas veces acogedora - y salir a la calle, a los museos, a los conciertos. Exteriorizarse. Irse, desplazarse, moverse hacia fuera. Sin embargo, esta semana queremos hacer otra proposición. Cuando el frío acecha, viene de golpe y sin avisar, los virus y los constipados incitan a quedarse con un café caliente y un sofá. El esoterismo, en este caso, tiene que ver con reservarse, aprender a disfrutar, de nuevo, del recogimiento. Hay tanto viaje allí como a cientos de kilómetros.

La poesía es un arma poderosa, en este sentido. Y estamos de enhorabuena. Diversos títulos han aparecido recientemente y, sin el ruido de los tractores de la industria editorial, conservan discursos a tener en cuenta. El primer ejemplo es el de Still Life, obra de Juan Vico (Badalona, 1975) merecedor del Premi "Divendres culturals 2011" y editado por la UAB en su colección Gabriel Ferrater. Vico opta por una lírica que salta muros y alambradas para dialogar con el cine y la pintura, ofreciéndonos ahora un relato, ahora una relectura fílmica. Además de imágenes magistralmente construidas ("La luna misma, vieja puta, nuestra sucia guillotina / siempre a punto de caer como una uña cortada"), que conectan con la tradición más surrealista, el poeta reflexiona sobre el proceso mismo de creación, como si de una "Lección de anatomía" se tratase: "... sentado en mi escritorio frente al negro / de la pantalla: escribo este poema / me miro en ese espejo mientras trato / de copiar los despojos de mi tiempo".
En una línea de fuga convergente, aunque con múltiples matices que lo individualizan, está Álex Chico (Plasencia, 1980), que presenta en Ediciones de la Isla de Siltolá Dimensión de la frontera. Chico, que junto a Vico son los responsables de Els Dilluns de la Cigale - uno de los refugios poéticos más atractivos de la ciudad -, conecta con la utilización de términos comunes que, combinados con sensibilidad y ritmo, alumbran una nueva voz, actual y eterna, hablándonos de naufragios, soledad y el inevitable paso del tiempo. Así, "el viento, por ejemplo, porque es el único / animal que modifica la corteza". El poso de las vivencias queda impregnado en el poeta, que se siente invadido por una batalla de recuerdos que gestionar: "decirme, al fin, que olvidar / es una rutina larga, extraña".
De la misma editorial nos llega la Guía del odio de Ferran Fernández (Barcelona, 1956). Se trata de poemas brevísimos, contundentes, que escapan de lo políticamente correcto para adentrarse, con humor e inteligencia, en los rincones menos agradecidos de nuestra mente. Es un manual de supervivencia: "Para protegerme / de mis enemigos / me he hecho una casa / sin puertas ni ventanas", una pregunta por lo que pudo ser y no será: "La Revolución es un monstruo / que devora a sus hijos / solo respeta a sus padres / a condición de que estén embalsamados" o la causa y el recibo del combate por la vida: "Cuando olvido las razones para luchar / no faltan desalmados que me las recuerdan".
El libro de Felipe Zapico (León, 1960) es un doble regalo. Por lo versos del poeta, claro, pero también porque van acompañados por unas magníficas ilustraciones de Javier Zabala. Así, los Balances parciales, editados por Eolas, son un cómputo de las noches, los tragos y las notas tomadas en los días que transcurren entre poemas súbitos, músicas y sexos. Zapico tiene la habilidad de saber combinar los versos más canallas con una ternura que nos abraza, se trata de un canto a no abandonar el barco: "Cuando ya nadie ama / por cansancio / o temor a la catástrofe / me hago la VI / con lluvia y sin luna / hasta el mar". Cruzar carreteras persiguiendo la pasión, pero sin olvidar que somos libres porque nosotros lo hemos decidido, no porque nadie nos haya regalado nada: "El músico de jazz / crió chepa / de tanto agacharse / para hablar / por el micro del saxo".
Luis Vea (Barcelona, 1966) se interesa también por el paso del tiempo en su Hachazo de metrónomo, editado por Isla Varia, donde los años se convierten en golpes secos y eternidades fúnebres: "sólo queda la huida / el retorno a lo primigenio / atravesar los campos / descalzo / hundir los pies / en la lluvia". Pero Vea aprovecha, al mismo tiempo, para desvelar - despojarse de gasas y entuertos - aquello que observa y no le gusta. De este modo, en "Skyline de Barcelona" canta a la autenticidad de la ciudad en la que ha crecido: "Prefiero esa Barcelona / de casa baja y plaza llena / de abuelo y de bastón / de palomas y migas de pan / de gatos asomándose tras los muros". No nos equivoquemos: "Ya no es tiempo / de renuncias / es hora / de elecciones".
Quedarse el fin de semana en casa, leyendo poesía, más que un abrigo indolente, se convierte, pues, en acción mayúscula. Un trayecto de largo recorrido. A través de una página e infinitas lecturas.

Albert LLadó

lunes, 12 de diciembre de 2011

HACHAZO DE METRÓNOMO RESEÑADO POR AGUSTÍN CALVO GALÁN (BLOG PROYECTO DESVELOS)

Luis Vea García escribe en este Hachazo de metrónomo una poesía humanista, en gran medida cargada de desesperanza ante la realidad que nos ha tocado vivir, pero que nunca llega a dejarnos caer en el nihilismo. El tiempo detenido es el silencio y las palabras su paso: nuestro devenir inevitable, el desvanecimiento de todo aquello que hemos conocido y amado. Al fin, sólo los buenos poemas nos abren un paréntesis en el que respirar sin turbación y desear que el poeta siga diciendo todo aquello que merece ser conservado.

Agustín Calvo Galán.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

HACHAZO DE METRÓNOMO EN RIPOLLET RADIO

El pasado día 21 el programa Nit Poética de Ripollet Radio a través de su conductora, Pilar Falcón, tuvo la amabilidad de hacerse eco de la presentación de Hachazo de metrónomo. Dejo aquí el enlace al podcast en el que también se lee un poema. Puede escucharse a partir de los 13 minutos, 12 segundos.

martes, 15 de noviembre de 2011

ENTREVISTA PARA CANAL BLAU FM

A continuación transcribo la entrevista que Montserrat Lago me hizo para el programa Que volin les paraules (Que vuelen las palabras) de Canal Blau F.M.
Montserrat Lago (Locutora de Canal Blau FM, programa Que volin les paraules): La pasada semana se presentó en Vilanova i La Geltrú, en la Biblioteca Armand Cardona i Torrandell un poemario de Luis Vea García que responde a un título realmente contundente, Hachazo de metrónomo. Hablamos con el autor. Vamos, la poesía es como aquello: Vinieron las golondrinas, se levantaron las nubes de Levante… En principio parece que estamos hablando de alguna cosa diferente.
Luis Vea García: En principio, por los versos que me citas, yo diría que es el otro extremo. Estaríamos hablando de un poemario que habla básicamente del transcurso del tiempo y de los efectos que deja en nosotros y en las cosas que nos suceden. Por lo tanto sería un poemario en ese sentido bastante más contundente y probablemente un poco pesimista también pero mucho más realista y mucho menos romántico.
M.L: Digamos que la vida y cada segundo que pasa también puede ser una daga, algo que nos va cortando y arrastrando hacia delante.
L.V.G: Bueno sí, yo creo que hay dentro del poemario dos líneas básicas de pensamiento. La primera sería reflejar el transcurso del tiempo y la segunda, bastante más sutil, que sería cómo ese mismo tiempo, en cada una de las acciones que nos ocurren, acaba burlándose de nosotros.
M.L: Vayamos un poco hacia atrás, Luis Vea García, un poco nuevo en nuestra plaza, por usar un símil así conocido, aunque quizá poco agradecido. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, ha estudiado además Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Barcelona, aunque se decantó por la escritura. Muchos premios, muchos concursos, mucho trabajo, mucha labor, pero, desde luego, la poesía es quizás el leit motiv de una vida, pero no la vida por sí misma.
L.V.G: De hecho Hachazo de metrónomo es un poemario, mi libro anterior fue un libro de relatos que es Cotidianos.
M.L: ¿Y Cotidianos también tiene este hálito y este poso de amargura, ¿o no?
L.V.G: Digamos que son dos libros con una sensibilidad similar pero un tiempo distinto. Cotidianos es, probablemente, un libro menos amargo y que busca dentro del gesto habitual de la cotidianidad aquellos sucesos que hacen que esta cotidianidad sea diferente. Es más una búsqueda de lo diferente dentro de lo cotidiano, mientras que Hachazo de metrónomo habla del transcurso del tiempo en nuestra vida diaria.
M.L: Veo que la brevedad es quizá algo que está un poco dentro de la narrativa de nuestro entrevistado, de Luis Vea García. Veo Oficio de brevezas que tuvo un premio en Toledo.
L.V.G: Fue una publicación conjunta, no era únicamente de relatos míos pero, habitualmente, mi manera de concebir la literatura sí que se basa en la brevedad y, sobre todo, en las polisemias.
M.L: La polisemia y quizá la poesía comparada. ¿La poesía comparada delante de qué, de algún símil o simplemente en fórmulas de escritura?
L.V.G: Hablas de dos libros en los cuales colaboré. Estos dos libros la idea que tenían, o la forma de funcionar, era presentar un poema y, a continuación, encontrar algún otro poema de un poeta conocido o clásico que tratara desde otro punto de vista la misma temática. Esa era la idea.
M.L: Unamuno también está en tu obra.
L.V.G: De hecho hay una parte de mi obra en marcha, que todavía se está haciendo, que tiene que ver algo con Unamuno, básicamente porque una parte de esa misma obra se desarrolla en Canarias como territorio mítico y Unamuno estuvo confinado en Fuerteventura en 1924, cosa que me sirvió para investigar qué es lo que hizo Unamuno en Canarias durante este tiempo y cómo él contemplaba el hecho de la insularidad. Es un proyecto a largo plazo de un ensayo, hay algunos capítulos escritos y algo se ha publicado ya.
M.L: Unamuno estuvo en Fuerteventura y allí aún se le venera con monumento y toda la vida intelectual gira en torno de a partir de Unamuno. Si en Lanzarote ha sido Manrique la esencia, Fuerteventura es una deudora de Unamuno a pesar del poquísimo tiempo que estuvo.
L.V.G: Él estuvo apenas unos meses, llegó a una sociedad muy rural, muy alejada de lo que era la situación en España, de la situación de la Península, tan alejada era contemplada que situó como el lugar perfecto(Fuerteventura) para confinar a presos, para desterrar a personas. Con eso podemos imaginar en qué tipo de territorio nos encontrábamos.
M.L: Un territorio áspero, seco. Yo me enamoré de Fuerteventura cuando estuve allí pero una cosa es ir de turista y otra es que te obliguen.
L.V.G: Digamos que desde 1924 a la actualidad las cosas han cambiado bastante, básicamente gracias al turismo y porque las comunicaciones han cambiado mucho.
M.L: Algunos datos básicos. Los cito rápidamente porque quedan un poco aislados. Luis Vea García, licenciado en Ciencias de la Información, pero muchas veces no es el periodismo lo que ocupa a una persona a pesar de cursar la carrera que es muy amplia y da muy diferentes objetivos. Pero, como periodista, ¿cómo explicar que fue el otro día la presentación poética  de su libro en Vilanova y La Geltrú?
L.V.G: Entiendo que la poesía tiene un público básicamente minoritario. A mí me hubiera gustado que viniera muchísima más gente, sin embargo tengo que decir que el presentador, que fue Rubén García Cebollero, estuvo bastante afortunado y entre él y yo surgió una conversación que probablemente si hubiéramos partido de un guión previo muy elaborado nos hubiera llevado por otros derroteros. Fue una conversación bastante improvisada y creo que los asistentes se lo pasaron bastante bien.
M.L: Otra cosa es lo que dijo Felipe II, yo no envié mis barcos a luchar contra las inclemencias del tiempo y es que  el viernes llovía más que a cántaros en Vilanova y la Geltrú.
L.V.G: Fue terrible porque había junto a la biblioteca unos grandes charcos que nos impidieron entrar directamente. Tuvimos que dar un pequeño rodeo pero no contaba con que pudiera suceder.
M.L: Este es un país que seca las fuentes o que derriba los puentes cuando llueve. Vayamos hacia la obra poética que fue presentada, Hachazo de metrónomo. He llamado por teléfono y no sé si tendrá aquí cerca el libro para que nos lea alguna cosa, pues así queda más completa la conversación.
L.V.G: Tengo el libro delante.
M.L: Algún poema que pueda recoger algo de la síntesis, no del resto que es mucho exagerar por mi parte.
L.V.G: Voy a leer alguno de los que podríamos decir más representativos del poemario. Uno de ellos sería este que es Éxito. Dice así: Se agotó el caudal/quizá las risas y el silencio, /ya la incertidumbre es una evidencia. /Lograrás, finalmente, maximizar/ el beneficio de la certeza./ El  último ascenso al vacío/ es obra tuya, /vencidos los picaportes, /ahogadas las llamaradas/ y los recuerdos./ Encarámate al éxito, / lo llevas escrito en la frente, / pisa, no hay dolor. / Tu talento es la propia muerte./
M.L: Bueno no es un poema desesperanzado, al contrario, acabados los picaportes pero continúa la fuerza para seguir adelante. Podía ser un poco el resumen.
L.V.G: Si quieres puedo leer algún otro.
M.L: En ello estamos, en conocer la obra que se presentó el viernes en Vilanova.
L.V.G: Este otro se llama Seremos pasto: Seremos pasto/de gaviotas y alacranes, / nos enterrarán entre toneladas/ y nuestros cuerpos/ se transformarán en lodo/ para proseguir la cadena trófica. / Seremos pasto/ de hienas y palomas. / Pregúntate ahora, a qué sabe el tiempo… / Convertidos en estiércol./
M.L: Un poco más duro pero tampoco demasiado alejado de la realidad aunque hoy en día se soluciona mucho con las cenizas. ¿Algún otro cercano, también corto?
L.V.G: Sí, son todos cortos, el poemario realmente está hecho con poemas que juegan con la polisemia y, por lo tanto, son poemas bastante breves. Este se llama Bruma disgregada en el tiempo: Transitamos por un universo/que tiene caducidad,/ nos empeñamos en perdurar / con objetos tangibles/ que el paso del tiempo disgrega./ Somos bruma en el devenir/ y el hálito de nuestras vidas/ se desvanece en segundos./ En el transcurso del universo / somos polvo, / un hálito, una bruma perdida. / Tan solo.
M.L : No es poco resumir lo que somos en palabras poéticas, breves y concisas que es lo que hace Luis Vea García en su poemario. Si en alguna otra ocasión podemos hablar en vivo y en directo, podremos escuchar todavía mejor los poemas  y un poco la vida del escritor, del día a día. Buscar ese poquito al tiempo para poder verter nuestras emociones sobre el ordenador o negro sobre blanco. No sé exactamente. Quedamos así emplazados para otro día.
L.V.G: Perfecto, no hay ningún problema.
M.L: Gracias.
L.V.G: Gracias a ti.

jueves, 10 de noviembre de 2011

INMA ARRABAL PRESENTARÁ HACHAZO DE METRÓNOMO

El próximo día 16 en la Biblioteca de la Sagrera Marina Clotet -Camp del Ferro 1- tendré la suerte de poder presentar Hachazo de metrónomo en compañía de Inma Arrabal. ¡Os espero a todos! Será a las siete de la tarde. El acto se enmarcará dentro de las Fiestas de La Sagrera.

sábado, 29 de octubre de 2011

lunes, 24 de octubre de 2011

PRESENTACIÓN EN VILANOVA Y LA GELTRÚ


El próximo día 4 de noviembre a las 7 de la tarde en la Biblioteca Armand Cardona Torrandell -C/Menéndez y Pelayo 15-17, 08800 Vilanova i La Geltrú- tendré el gusto de presentar Hachazo de metrónomo acompañado del escritor Rubén García Cebollero.
La web del Ayuntamiento se hace eco del hecho:


y también la propia Biblioteca:

http://www.vilanova.cat/html/tema/bm/ac/bac_act.html

miércoles, 19 de octubre de 2011

PRÓXIMA PRESENTACIÓN EN BARCELONA

La Biblioteca de La Sagrera Marina Clotet anuncia en su web la próxima presentación de Hachazo de metrónomo que será el próximo día 16 de noviembre a las 19 horas.


La Biblioteca se encuentra en la calle Camp del Ferro 1-3 en el barrio de La Sagrera de Barcelona.

lunes, 10 de octubre de 2011

RESEÑA DE HACHAZO DE METRÓNOMO POR PEDRO CRENES CASTRO (LA BIBLIOTECA IMAGINARIA)

Del tiempo, de sus giros, de sus variaciones, de sus esclavitudes, déficits y exuberancias: de eso nos habla Luis Vea García (Barcelona, 1966) en “Hachazo de metrónomo” (Islavaria Ediciones, 2011), título que desde que lo leí evoca para mí la imagen de una mujer de cabellos largos y morenos, vestida de blanco, con un hacha en las manos dispuesta sin dramatismos ni ferocidades a propinar el corte violento y necesario a nuestro discurrir por esta existencia.


Un poemario nítido, que en su forma lineal (no tiene partes, simplemente se suceden los poemas) narra también el paso del tiempo y que en su devenir estético de imágenes inventaría los elementos que conforman lo que llamamos paso del tiempo.


Pero no sólo se queda en la superficie en ese inventario: el catálogo de sensaciones que suscita el paso del tiempo, su deseo de retenerlo, la resignación al perderlo, el deseo de recuperarlo, dotan a este poemario de una intensidad luminosa en su tristeza última.


Luis Vea observa y apunta. A la lenta caída hacia putrefacción que somos en potencia nada más nacer (“Sobre la lápida”) se suma el tránsito lento de la existencia perseguida por la serena mujer del hacha (“Breviario” encierra para mí la nítida oscuridad del poemario) y a esta el sufrir los recuerdos (“Silentes”), el sabernos pasto en nuestra final estancia (“Seremos pasto”), lo irrefrenable del paso del tiempo (“Gradaciones”)… El recorrido sensorial por “el paso del tiempo” es total, profundo y preciso.


Belleza también hay en este recorrido. Los colores y texturas de “Luna roja sobre Viena" son soberbios. La hermosura de “Skyline de Barcelona” esconde una reivindicación y una vindicación de lo sencillo y cotidiano ante el paso del tiempo.


Me fascinan especialmente los poemas relativos al recuerdo y la memoria. “Sin flores no hay recuerdos” me emociona especialmente. El ritmo fúnebre, de últimas gaitas, agita los sentidos. “Noche y olvido” encierra alguna luz, es reivindicativo, asoman en él algunas “briznas de esperanza”.


Luego está la figura del metrónomo, máquina que mide el tiempo y que también indica los compases musicales. Luis Vea García ilumina este artilugio y lo eleva a la categoría de metáfora, lo convierte en figura que ilustra el irse del tiempo, que nos acompasa la canción de la vida que desde la cuna a la mortaja todos somos. No es casual que la forma del metrónomo sea triangular como suelen ser las cabezas de un hacha.


Si lugar a dudas estamos ante un poemario que requiere más visitas, que ha de actuar en el lector como acompañamiento profético a las sensaciones que el vertiginoso y acompasado paso del tiempo nos deparará.


Al final del poemario (“Agonía, fuga y principio”), vislumbres de vuelta al comienzo que nos arranca una sonrisa esperanzada: “Mas torna y principia”. Justo lo que debemos hacer luego de leídos los poemas de este “Hachazo de metrónomo” del cual no nos recuperaremos, del cual saldremos heridos de literatura, heridos de belleza por mucho que el tiempo se nos venga encima.


Pedro Crenes Castro

domingo, 9 de octubre de 2011