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sábado, 18 de febrero de 2012

TEXTO DE LA PRESENTACIÓN EN BARCELONA DE HACHAZO DE METRÓNOMO POR INMA ARRABAL


Metrónomo: Instrumento para indicar la velocidad a la que debe interpretarse un fragmento musical, o también podríamos utilizar otra definición. Aparato empleado en pedagogía musical que produce un sonido parecido al de la marcha de un reloj. Sirve para indicar el tiempo de una composición musical a la velocidad adecuada.
Hacha: Herramienta cortante.
Hachazo: Golpe dado con el hacha.

Creo que el título del libro está muy bien elegido, al menos eso pienso después de leer los poemas de Luis. “Poemas atormentados que buscan rebuscar (valga la redundancia) en las entrañas del tiempo.” Esas fueron las palabras que utilizó al dedicarme su libro.
Y sí, son poemas atormentados, porque el autor se siente impotente ante el paso del tiempo y no sólo ante el paso del tiempo sino también al desgaste, a la erosión, a la degradación a la que se ve sometido el ser humano con el transcurso de los años. El sentimiento de impotencia ante ese hecho, imposible de evitar, le causa inquietud y dolor. Y creo que es entonces cuando en el poeta surge la necesidad de comunicar, de plasmar ese dolor, esa obsesión, esa impotencia, en el papel.
Aunque sobre la vida, la muerte, el paso del tiempo y otros temas como el dolor, la angustia etc. pueda parecer que está todo dicho y que son temas tópicos y recurrentes, el escritor debe encontrar formas diferentes de tratarlos. Luis con estos poemas “atormentados” lo consigue, y por suerte para nosotros los lectores aficionados a la poesía, así surge Hachazo de metrónomo.
Me gustaría que esta presentación fuese algo divertido, pero eso es imposible, porque creo que la lectura de estos poemas, nos lleva a una profunda reflexión sobre la vida y la muerte, pero no sólo a eso, si no también al desgaste, al deterioro que el paso del tiempo ocasiona en el ser humano.
Y como Luis dice:
“No se puede hablar con sentido de la belleza sin haber visto antes el horror. Una y otro forman parte del mismo universo. Hablar del horror es también hablar de la belleza. De la no belleza, para ser exactos. Por eso no se puede pasar por la vida simplemente describiendo las formas de las nubes. El escritor también es un testigo del horror y como tal debe describirlo.”
Yo comparto esta idea. Ni a él ni a mí “nos parece creíble la creación que atemporalmente se olvida de todo lo que ocurre.”
Así pues voy a intentar explicaros que el lenguaje es mucho más que una simple información, más que una simple comunicación. La palabra (como dice un filólogo al que admiro mucho, Alfonso Levy) es “dar la parte espiritual que uno tiene. El alma de uno, tal vez, sería esa palabra.” ¿Por qué os digo esto? Pues porque la importancia de esta presentación, para mí y puedo asegurar que también para Luis, no reside tanto en que os podamos decir algo muy brillante o muy profundo. La importancia está en que no queremos renunciar a la calidez de la palabra como una comunicación superior, aunque sólo preguntemos: “¿estás cómodo en esa butaca?”. La importancia está pues en que necesitamos utilizar las palabras para que el corazón de otras personas se nos acerque. Por ejemplo, ¿no os pasa a veces que leemos algún libro cuyo texto es un texto grave, hondo, un texto muy dramático y sin embargo después de leerlo y a pesar de su dramatismo, uno se siente como mejorado, como muy bien, como mejor persona después de haberlo leído. ¿Por qué sucede esto? Porque a aquello que nos atemorizaba, que nos preocupaba, que nos daba miedo, hemos conseguido darle una forma, una realidad a la que podemos mirar a los ojos, a la que podemos dirigirnos y aceptarla. Entonces ha dejado de ser un fantasma. (Alfonso Levy / filólogo).
Y eso es lo que me gustaría conseguir con lo que estoy diciendo. Sé que Luis quiere lograr que Hachazo de metrónomo nos abra una puerta hacia la realidad de esos temas que nos angustian y preocupan y que él describe tan bien en sus poemas. Y sé que lo conseguirá porque ha puesto en ellos no sólo su intimidad sino también esa parte espiritual de la que os hablaba y que podría ser su alma.
Bien, imaginemos que el ser humano es una composición musical y su corazón un metrónomo que va marcando con sus latidos el tiempo que nos corresponde vivir. Todos tenemos un “tiempo” que transcurrirá a la “velocidad” adecuada para cada quien y que se parará en el momento justo, ni un segundo antes ni un segundo después. Y todos somos conscientes de que esto sucederá. El golpe del hacha cae sobre nosotros y el metrónomo, inevitablemente, se para.
Hay una cita de Emile Cioran, y que a mi me dio pie para escribir una novela. La cita dice así:
“Mi misión en la vida es matar el tiempo y la de éste, a su vez, matarme a mí.” Es evidente que las dos cosas se conseguirán en el mismo instante.
Me parece que Luis, al escribir este primer libro de poemas, que seguro no será el último, se ha convertido ya en un “METRÓMANO” , o sea en una persona que siente la necesidad de expresarse con poemas, aunque me consta que es una persona capaz de expresarse también por otros medios. Pero ha escrito este libro movido por un tema que le preocupa cada vez más. Que nos preocupa a todos o por lo menos que nos da que pensar, como es el paso de los años y el desgaste que esto nos supone. Y ese paso de los años nos preocupa quizá por la imposibilidad de parar el tiempo o retrasarlo. Como ya he dicho antes este tema le preocupa a Luis y lo expone de un modo certero y afilado. En algunos momentos seco y tajante, como el golpe producido por el hacha, en un segundo, al caer sobre su víctima.
Antonio Jiménez  Paz, poeta, y buen amigo de Luis y mío, es quien ha hecho el prólogo de este libro, un prólogo imposible de mejorar, Antonio ha sabido “llegar” perfectamente a Luis a través de los poemas, lo ha “calado”, ha visto su obsesión por el transcurrir del tiempo, y sobre todo, vuelvo a repetir, por esa pérdida de facultades que la vejez ocasiona en el ser humano.
Jiménez Paz cita a Marguerite Yourcenar. Esta autora compara esa pérdida de facultades del ser humano con el desgaste y la erosión a que se ve sometida una estatua al aire libre. Yo creo que aún es más cruel y más rápido el desgaste que sufre el ser humano. Vale como comparación, pero me parece que la estatua no sufre. Bueno en realidad no estoy segura…
Así pues, las personas nos vemos empujadas hacia delante, sin más posibilidad que enfrentar los avatares que la vida nos presenta, sufriendo los desgastes paulatinos que inevitablemente nos conducirán hacia la destrucción, hacia ese hachazo, ese golpe de “gracia” final que significa llegar a la muerte. Final de nuestro tiempo. No hay más.
Cito unos versos míos, y los cito ahora porque creo que expresan en un cierto aspecto algo de lo que Luis Vea nos ha querido transmitir con sus poemas y que dicen:
“ NACE UN NIÑO Y TODOS LO CELEBRAN, ¿ACASO NO SABEMOS QUE NACE PARA MORIR UN POCO CADA DÍA…?”
He podido ver claramente esto en su poema: Sobre la lápida, (pág.49) y que quizá es uno de los que más me han impresionado por su sinceridad y su crudeza.
Citaría también otros dos:
Ausencia de metrónomo, en el que se puede advertir el principio de una falta de fe o simplemente una decepción, una desconfianza y una resistencia a aceptar los designios divinos, o los efectos de la naturaleza. (Pág. 41)        
Una carrera al tiempo, aquí nos habla de la impotencia de no poder ganarle al tiempo. Todo es inútil y además agravado por no saber el momento en que el hachazo se producirá. (Pág.42 y 43).
Gracias.

Inma Arrabal

viernes, 3 de febrero de 2012

TEXTO DE LA PRESENTACIÓN EN TARRAGONA DE HACHAZO DE METRÓNOMO POR JAUME PALAU I BANÚS

“El tiempo es tu navío, no tu morada” – Alphonse de Lamartine.
“El tren se ha detenido en el silencio opaco y sin ecos de la noche anónima. Es la llegada a término.” – Emilio Adolfo Westphalen – Bajo zarpas de la quimera



Hola, buenas tardes a todos.
En primer lugar agradezco a l´ Espai de Creació Merceria 4  el hecho de que nos haya cedido su acogedor espacio para que podamos organizar ese pequeño homenaje –pues no otra cosa es toda presentación de un libro- a Hachazo de Metrónomo.
Por supuesto, os agradezco también, a todos vosotros, vuestra presencia. No aburrir es la mínima cortesía que todo presentador debe a su público. Intentaré no ser descortés.
Luis Vea y yo nos conocimos hace años, muchos, cuando ambos ganamos sendos accésit en un concurso literario celebrado en una ciudad de Barcelona.
Recuerdo que el primer premio de narrativa en catalán y en castellano,  de poesía en catalán y en castellano, fue para los alumnos de un taller literario, que formaba parte de la organización del concurso. Y, como es de bien nacido el ser agradecido, todos aquellos flamantes y bien nacidos ganadores mostraron su gratitud a su profesora, la Sra. Rosa que, casualmente, también ejercía la función de Presidenta del Jurado.
Recuerdo, igualmente, que la entrega de los premios tuvo lugar durante una cena y que Luis y yo –sentados uno al lado del otro- comentamos, entre sorprendidos y lógicamente, justamente, indignados, dicha circunstancia. Y no por despecho, no. Tampoco por frustración y rabia porque los ganadores fueran otros. No. Pues nosotros –o al menos yo- aún mantengo una fe ciega en la honestidad de los jurados y –por supuesto- en la honestidad de nuestros políticos. Nuestro despecho, nuestra rabia, nuestra indignación iba dirigida contra nosotros mismos por no habernos inscrito en un taller literario en el que ¡me resultaba tan evidente en aquel momento! se alcanzaba la excelencia literaria.
A todo esto Luis fue avanzando posiciones en su carrera literaria. Creo que ha ganado más de cincuenta concursos, tanto en narrativa como en poesía, tanto en catalán como en castellano, tanto en Catalunya como fuera de ella. Ha publicado muchos poemas y relatos en obras colectivas y, en solitario, dos libros con la editorial granadina Isla Varia Ediciones: Cotidianos, de relatos y Hachazo de Metrónomo que hoy tengo el gusto de presentar. También mantiene un blog denominado Madera de Náufrago de visita altamente recomendable.
Pero antes de hablaros de su libro quiero puntualizar un par de cosas. La primera es que todo autor, todo artista, realiza una obra; pero es el público –espectador, escuchante o lector- el que hace la función de demiurgo, al proporcionarle el hálito de la vida. Cualquier obra sin público que la haga suya no es más que un ejercicio estéril, una artificiosa voluta de NADA que se disuelve en el vacío.
La segunda es que no creáis, ni por un momento, que la única interpretación válida de una obra pertenece al crítico que, negro sobre blanco, da su opinión sobre ella; ni tampoco al “erudito” profesor que pontifica en el aula con voz grave; ni siquiera a su propio autor ya que al mismo, en su proceso de elaboración, se le escapan acordes y notas, formas y colores, frases y metáforas que en un principio –y muchas veces también en un final-  no sabe interpretar correctamente, pero no por ello ignora que aquel destello venido de “otro mundo” –como gastado derrelicto llegado a las playas de lo consciente-, de alguna extraña manera ilumina y enriquece su obra.
La única interpretación válida de una obra es la que cada cuál hace de la misma desde su propia reflexión y emoción, desde sus propios conocimientos y carencias, desde el cúmulo de lecturas previas ya metabolizadas, desde su experiencia vital, desde su insobornable “otredad”, y sensibilidad, y gusto. Todo lo que ahora os acabo de decir obedece a una única razón: a la que interpretéis las palabras que ahora siguen como una aproximación a la obra de Luis Vea tan personal -e igualmente tan válida- como la que podáis hacer vosotros mismos tras leer el libro cosa que, encarecidamente, os recomiendo.
Cuando acabé de leer Hachazo de Metrónomo dos cuadros se hicieron presentes en mi memoria, dos lienzos tomaron –con su terrible fuerza expresiva, con su demoledor mensaje- mi imaginación. El primero fue “Saturno”, una de las famosas pinturas negras de Goya. Como sabéis Saturno es la traslación romana de Chornos, el dios griego del tiempo, representado en el lienzo por un gigante de faz grotesca y mirada enloquecida que devora a uno de sus hijos, ya un simple muñón sanguinolento y descabezado. Porque precisamente de eso trata Hachazo de Metrónomo: del tiempo y de su crueldad y, como correlato, de la vida y de su envés, la muerte.
El otro lienzo fue “El grito”, de Edward Munch. Pues considero que Hachazo de Metrónomo es el grito de su autor –entre la perplejidad y el desasosiego, el estupor y la angustia- ante esa certeza de la fugacidad del tiempo, de la presencia constante, en nuestra vida, de la muerte inexorable.
Después, tras una segunda y ya más reposada lectura, me di cuenta que Hachazo de Metrónomo busca, sobretodo, definir al hombre.
Así, en su poema Excurso nos indica que: “somos vástagos de la duda/ atrapados en el determinismo/ de las vidas”. En Luna roja sobre Viena pone el dedo en la llaga sobre nuestra soledad irremediable: somos “una palabra que perdió su verso”. Es decir, una palabra sin ninguna otra que la acompañe, que le de brillo y sustento, que le sirva de referente y la dote de sentido.
Y gira, todo el poemario, sobre esos dos ejes axiales: el hombre y su relación con el espacio y, principalmente, el hombre y su relación con el tiempo: “somos hijos del hachazo certero del metrónomo que jamás falla”. O “luz que agoniza en la noche azul, sombra que se diluye”, nos aclara el poeta.
Y pesa, como una lápida, sobre nuestras existencias, ese conocimiento anticipado de nuestra finitud, ese saber de nuestro fin inobviable, “que el reloj siempre vence”. “Que la manecilla no retrocede”. El constatar que no hay “exorcismo contra el mal del tiempo”. Pues el hombre siempre teme el no ser y, frente a esa certeza, sólo cabe intentar que el plomo de la muerte: “tarde tiempo en conocerte”. Ya que, frente a nuestra infinita sed de eternidad sólo se nos concede un mísero sorbo de tiempo, una próxima, e ineludible, fecha de caducidad.
Únicamente la memoria de los vivos por los muertos (el recuerdo como manifestación de amor), concede a éstos una vida espuria hasta que el olvido (por defunción de todos aquellos que conocieron al difunto en vida o por la traición del olvido de los vivos) les condene ya a una segunda y -ahora sí- definitiva muerte.
Frente a esta realidad desoladora, ¿qué nos queda? Nos lo indica en su poema Eternidades Fúnebres: el regreso a lo primigenio, el disfrutar de los placeres humildes, ni venales ni vanales, de las pequeñas cosas: “atravesar los campos/ descalzo, / hundir los pies/ en la lluvia, /ahogar la nariz/ en el olor del campo”.
También nos da un vislumbre en No es tiempo de renuncias: “Ya no es tiempo de renuncias/ es hora de elecciones”. Frente a tanto tiempo huido y fracasado –nos insta el poeta- hagamos, del que nos resta, un tiempo propio y luminoso, grávido de aconteceres, sentido y dicha. “Es hora de elecciones” –proclama el poeta: de coger las riendas de nuestro destino, de llevar por la brida el tiempo, de conquistar nuestro futuro y, en definitiva, de hacer vida la vida que anhelamos hacer.
Pero no puede, ni quiere, el poeta abstraerse de su época y de su entorno, del espacio que le ha tocado habitar. Y su mirada y su sensibilidad toman partido, pues no pueden ser neutras ante tanta injusticia, ante tanta arrogancia, ni ante tanta indigencia ética y estética, moral en definitiva, como la que nos rodea.
Así, por ejemplo, Luna roja sobre Viena es un frontal ataque contra la sensibilidad adocenada, un desenmascaramiento del falso romanticismo que sublima la realidad ocultando sus fallas y sus llagas y que tiene en una ciudad, Viena, y en una persona, la emperatriz Sissí, su paradigma. Sissí: carne crucificada en la leyenda creada por otros, cuerpo glorificado ajeno a la sístole y a la diástole de la vida, sin flujos y sin mácula.
En Skyline de Barcelona critica un falso progreso que tiene su máxima visualización en una arquitectura de autor que encandila a todos los “pijoapartes” que en el mundo han sido, arribistas sin cultura y sin criterio estético, nuevos ricos que rinden un ciego culto al oropel y a la extravagancia frente a esa humildad tan plácida y tan humana, tan mediterránea, de : “casa baja y plaza llena, de abuelo y de bastón/ de palomas y migas de pan,/ de gatos asomándose tras los muros”.
Ataraxia nos habla de la crueldad de las guerras en las que “las balas recorren el firmamento… expeliendo el veneno del odio”. Y de los malditos Rambos de gatillo tan fácil como comprensión difícil, de básico e ingenuo patrioterismo. “Dios bendiga siempre a América” y nos aleje, a todos nosotros, tanto de sus guerras como de sus agencias de calificación y sus perversas consecuencias. Amén. Por cierto: al leer el poema no puede, ni debe, pasarnos desapercibido el sarcasmo del título.
Nocturno o sueño de la falsa emoción trata sobre la alienación en el mundo del trabajo que “termina haciéndonos/ a todos vulgares,/ a nuestro pesar”. Una reflexión la mayoría de las veces válida.
Tangram es un poema en el que vuelve a advertirnos que el tiempo huye como semillas de polen –lamentablemente para nosotros no siempre de forma tan fértil- y en el que se constata nuestra difícil adscripción al mundo, poniendo de manifiesto que nuestras vidas son un juego pero: ¿cuáles son sus reglas? ¿Quién lo dirige?
En Éxito proclama que todo éxito no es más que un espejismo, una pompa de jabón, una dificultosa –y yo sostengo que la mayoría de las veces insolidaria y necia- conquista del vacío.
En su poema Solo nos sirven los héroes nos previene que, éstos, únicamente nos sirven cuando ya están muertos, cuando se han convertido en afiches colgados en la pared de nuestra habitación, en carne de mercado y en tintineo de caja y su mensaje ha sido traicionado y despojado de cualquier carga crítica y de resistencia frente a lo establecido, alentando, aún más,  “la estupidez de los ignorantes./ Sólo nos sirven los héroes/ para ser ciegos/.
Como podéis comprobar, los poemas de Luis Vea no son –para nada- complacientes. No prentenden halagar el gusto o disculpar la molicie del lector. Su función es muy otra: la del muecín en lo alto del minarete advirtiéndonos que somos esclavos del metrónomo y que, como ya observó Jaime Siles, “sólo la muerte avanza segura por el tiempo”; que la vida se nos escurre entre los dedos como fina arena y que, precisamente por ello, por esa imposibilidad de amarrar las horas, por esa no reversibilidad del tiempo, nos insta a que lo aprovechemos y a que sepamos discernir, en nuestras vidas, lo trivial de lo necesario, lo quimérico de lo posible.
Hachazo de Metrónomo es también, como la sal, el esforzado producto de la supresión de todo lo superfluo, la bella cristalización de lo esencial que es, siempre, todo poema logrado.
Sus poemas, de pocos versos sobrios y hasta incluso ásperos, son de una acerada precisión nunca altisonante, y jamás caen seducidos por la pirotecnia verbal.
Si alguien me hiciera la peregrina pregunta de a qué escuela poética pertenecen yo le diría que se dejara de tonterías pues no otra cosa considero esa funesta manía de querer catalogar personas y cosas, esa pasión tan humana por la taxonomía. Y me limitaría a responder, a quien me hiciera tal pregunta, que la poesía de Luis pertenece a la escuela de la buena poesía y, consecuentemente, a la escuela de la poesía necesaria.
Por último deciros que, como toda buena obra literaria –y la de Luis Vea lo es- Hachazo de Metrónomo no agota su riqueza con una sola lectura pues cada nueva lectura que hagamos de ella nos recompensará con un nuevo destello de lucidez y verdad.

Jaume Palau i Banús.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

sábado, 17 de diciembre de 2011

HACHAZO DE METRÓNOMO EN LA VANGUARDIA DIGITAL

Balances, fronteras, hachazos, odio, todavía... poesía

Los poetas Felipe Zapico, Álex Chico, Luis Vea, Ferran Fernández y Juan Vico publican nuevo libroLas agendas culturales, y las propuestas de fin de semana, suelen ser exotéricas. Queremos decir que son una invitación, un cúmulo de tentaciones, para dejar la soledad de la casa - su intimidad tantas veces acogedora - y salir a la calle, a los museos, a los conciertos. Exteriorizarse. Irse, desplazarse, moverse hacia fuera. Sin embargo, esta semana queremos hacer otra proposición. Cuando el frío acecha, viene de golpe y sin avisar, los virus y los constipados incitan a quedarse con un café caliente y un sofá. El esoterismo, en este caso, tiene que ver con reservarse, aprender a disfrutar, de nuevo, del recogimiento. Hay tanto viaje allí como a cientos de kilómetros.

La poesía es un arma poderosa, en este sentido. Y estamos de enhorabuena. Diversos títulos han aparecido recientemente y, sin el ruido de los tractores de la industria editorial, conservan discursos a tener en cuenta. El primer ejemplo es el de Still Life, obra de Juan Vico (Badalona, 1975) merecedor del Premi "Divendres culturals 2011" y editado por la UAB en su colección Gabriel Ferrater. Vico opta por una lírica que salta muros y alambradas para dialogar con el cine y la pintura, ofreciéndonos ahora un relato, ahora una relectura fílmica. Además de imágenes magistralmente construidas ("La luna misma, vieja puta, nuestra sucia guillotina / siempre a punto de caer como una uña cortada"), que conectan con la tradición más surrealista, el poeta reflexiona sobre el proceso mismo de creación, como si de una "Lección de anatomía" se tratase: "... sentado en mi escritorio frente al negro / de la pantalla: escribo este poema / me miro en ese espejo mientras trato / de copiar los despojos de mi tiempo".
En una línea de fuga convergente, aunque con múltiples matices que lo individualizan, está Álex Chico (Plasencia, 1980), que presenta en Ediciones de la Isla de Siltolá Dimensión de la frontera. Chico, que junto a Vico son los responsables de Els Dilluns de la Cigale - uno de los refugios poéticos más atractivos de la ciudad -, conecta con la utilización de términos comunes que, combinados con sensibilidad y ritmo, alumbran una nueva voz, actual y eterna, hablándonos de naufragios, soledad y el inevitable paso del tiempo. Así, "el viento, por ejemplo, porque es el único / animal que modifica la corteza". El poso de las vivencias queda impregnado en el poeta, que se siente invadido por una batalla de recuerdos que gestionar: "decirme, al fin, que olvidar / es una rutina larga, extraña".
De la misma editorial nos llega la Guía del odio de Ferran Fernández (Barcelona, 1956). Se trata de poemas brevísimos, contundentes, que escapan de lo políticamente correcto para adentrarse, con humor e inteligencia, en los rincones menos agradecidos de nuestra mente. Es un manual de supervivencia: "Para protegerme / de mis enemigos / me he hecho una casa / sin puertas ni ventanas", una pregunta por lo que pudo ser y no será: "La Revolución es un monstruo / que devora a sus hijos / solo respeta a sus padres / a condición de que estén embalsamados" o la causa y el recibo del combate por la vida: "Cuando olvido las razones para luchar / no faltan desalmados que me las recuerdan".
El libro de Felipe Zapico (León, 1960) es un doble regalo. Por lo versos del poeta, claro, pero también porque van acompañados por unas magníficas ilustraciones de Javier Zabala. Así, los Balances parciales, editados por Eolas, son un cómputo de las noches, los tragos y las notas tomadas en los días que transcurren entre poemas súbitos, músicas y sexos. Zapico tiene la habilidad de saber combinar los versos más canallas con una ternura que nos abraza, se trata de un canto a no abandonar el barco: "Cuando ya nadie ama / por cansancio / o temor a la catástrofe / me hago la VI / con lluvia y sin luna / hasta el mar". Cruzar carreteras persiguiendo la pasión, pero sin olvidar que somos libres porque nosotros lo hemos decidido, no porque nadie nos haya regalado nada: "El músico de jazz / crió chepa / de tanto agacharse / para hablar / por el micro del saxo".
Luis Vea (Barcelona, 1966) se interesa también por el paso del tiempo en su Hachazo de metrónomo, editado por Isla Varia, donde los años se convierten en golpes secos y eternidades fúnebres: "sólo queda la huida / el retorno a lo primigenio / atravesar los campos / descalzo / hundir los pies / en la lluvia". Pero Vea aprovecha, al mismo tiempo, para desvelar - despojarse de gasas y entuertos - aquello que observa y no le gusta. De este modo, en "Skyline de Barcelona" canta a la autenticidad de la ciudad en la que ha crecido: "Prefiero esa Barcelona / de casa baja y plaza llena / de abuelo y de bastón / de palomas y migas de pan / de gatos asomándose tras los muros". No nos equivoquemos: "Ya no es tiempo / de renuncias / es hora / de elecciones".
Quedarse el fin de semana en casa, leyendo poesía, más que un abrigo indolente, se convierte, pues, en acción mayúscula. Un trayecto de largo recorrido. A través de una página e infinitas lecturas.

Albert LLadó

miércoles, 22 de junio de 2011

PRIMERA PRESENTACIÓN: GRACIAS.

Gracias a los que estuvísteis, a los que hicísteis ademán de venir y algo os lo impidió y, evidentemente, a Fernando Clemot.



Foto: Pilar Ibáñez.

martes, 7 de junio de 2011

DESVELADO EL INVITADO PARA LA PRESENTACIÓN

El próximo 22 de junio tendré la suerte de contar con Fernando Clemot para la presentación de Hachazo de metrónomo.
Dejo aquí algunos de sus datos biográficos:

Fernando Clemot nació en Barcelona en 1970. Su trayectoria literaria se había centrado hasta hace poco en el relato corto habiendo obtenido una veintena de premios entre los que se cuentan el Setenil al mejor libro de relatos publicado en España en 2009, el Premio Kutxa Ciudad de San Sebastián 2006, el Premio Barcarola o el Art Nalón. Algunas narraciones del autor han sido también publicadas al quedar finalistas de los premios FUNCAS (Hucha de Oro) en los años 2004 y 2005, Julio Cortázar de La Habana, el Ciudad de Cádiz o el premio de la UNED. Ha publicado recientemente el libro de cuentos Estancos del Chiado ( Paralelo Sur Ediciones, 2009) que obtuvo el premio Setenil 2009 y la novela El golfo de los Poetas (Barataria Ediciones, 2009) También ha publicado en lengua italiana, junto a Klaus Zilles, el recopilatorio En la frontera: I migliori racconti della lettaratura chicana ( Gran Vía Edizioni: Milano, 2008) y participa en los recopilatorios Siglo XXI: los nuevos nombres del cuento español (Menoscuarto, 2010) y Tiempo Narrado (Paralelo Sur, 2010).

miércoles, 20 de abril de 2011

SE INICIA LA CARRERA


Acabo de recibir los primeros ejemplares de Hachazo de metrónomo. Puedo decir que ya es una realidad este poemario. Se inicia la carrera.
Fotografía: Pilar Ibáñez.

EL GAFE CONTINÚA.

El gafe continúa. Ayer recibí notificación de la imprenta diciéndome que me enviaban los libros. En la notificación aparecía también ya el número de isbn. No sé por qué motivo se me ocurrió mirarlo en el registro de isbn y ¡zas! veo que el libro está editado en Cuenca y por una editorial de la misma ciudad. Y, además, para terminarlo de arreglar me rebautizan con el apellido Viea. En fin. Se lo comunico a mi editor, Pepe Varos, por un email. Parece que todo ha sido un error del registro de isbn. Hoy me dice que me ha estado buscando porque quiere comentarme una cosa. Le llamo. Entonces me hace saber que el libro lo han fabricado con la portada en brillo y no en mate. Que toda la colección está hecha en mate y mi libro en brillo. En fin, que habrá que verlo, aunque, según me dice, ha quedado muy bien. Ahora la solución es devolverlo y esperar otra vez a que entre en imprenta o dejarlo tal y como está. Supongo que destacará en la colección.

lunes, 18 de abril de 2011

MAYO DE PRESENTACIONES



Mayo. Dicen de mayo que es el mes de las flores. También es el mes en que nací. También nació mi gato Fido y mi gata Mimi. Mayo será también el mes de partida de Hachazo de metrónomo. Primera presentación en Barcelona, seguramente en la Biblioteca de Can Fabra, Sant Andreu. Dentro de un mes aproximadamente. Antes me tocará ver los libros, abrir sus págines y saber de su olor. E intentar que algo de sus palabras nos empape.


Fotografía: Mimi (LVG)

domingo, 10 de abril de 2011

MESA REDONDA. POESÍA: POR QUÉ, PARA QUÉ.

Cuelgo aquí mi intervención en la Mesa de Vilapoética con el tema Poesía. Qué es y para qué.


Escribir poesía.


Escribir es un diálogo con uno mismo, pero también con el mundo y a pesar de que habitualmente el poeta no se dirige a ningún lector en concreto y su palabra es, en sí misma, retórica, pues no necesita respuesta; al mismo tiempo un texto poético contiene básicamente un mensaje, una comunicación, por lo que no tiene sentido si no hay un lector que se lo apropie, que lo haga suyo, lo interprete, lo descifre, lo decodifique. En caso contrario nos encontraríamos con una paradoja del texto nunca leído tan extraño como el del texto voluntariamente nunca escrito. Algo así como un Bartleby poético, con permiso de Melville. El mensaje del poeta puede partir de la màxima nosce te ipsum para convertirse en mensaje universal. Una poesía que no contiene universalidad difícilmente será poesía, aunque esa universalidad provenga de un texto íntimo o muy personal. Entendemos pues esa universalidad como algo alcanzable por todos. Tradicionalmente en poesía se habla de los temas universales: el amor, la pérdida, el carpe diem, el ubi sunt, etc... De ahí que el código poético, a pesar de ser código, debe contener las claves para entenderse. Resumiendo, diría que la poesía contiene una palabra que proviene de la parte más profunda de uno mismo pero que tiene un propósito de ser entendida por cualquier lector.


Por qué, para qué.


En la pregunta por qué se escribe poesía o para qué subyace un concepto utilitarista de las cosas que no es siempre el más apropiado y que, en el caso de la poesía, no acepto. Ya en el Renacimiento los mecenas como los Medici facilitaban los medios para la creación artística por el puro goce de luego admirarlas, de ver el resultado de la creación. Entonces, ¿para qué sirve la poesía? Para algunos quizás para nada. Para otros nos parecería el mundo bastante peor sin ella. Bastante lo devastamos cada día. La poesía es una excusa para la evasión, para la contemplación de la belleza, para el goce pero también es un medio de lucha como la poesía social de los años 50. Cito los ejemplos de Blas de Otero o Gabriel Celaya. Pero hay más autores que van desde Neruda hasta César Vallejo. Recordemos: La poesía es un arma cargada de futuro. Me gustaría leer un frangmento de este mismo poema de Celaya.


Tal es mi poesía: poesía-herramienta

a la vez que latido de lo unánime y ciego.

Tal es, arma cargada de futuro expansivo

con que te apunto al pecho





Infravaloración. Elitismo.


La infravaloración o el alejamiento de la poesía, como de la literatura culta, es debida a la incomprensión básicamente. Hay un porcentaje de la población lectora que no ha tenido un acercamiento positivo hacia este género. Con la poesía probablemente ocurre como con la ópera. Seguramente el conocimiento musical como el poético de la población no es el más adecuado. Por ello hay que acercar la poesía. ¿Cómo? Quizá desacralizándola, desvistiéndola de micrófono y atril. Quizá leyéndola en lugares menos habituales, desde la calle hasta los bares. Cierto que el lector de poesía siempre preferirá la lectura silenciosa. Igualmente en Madrid está funcionando bastante bien un circuito poético a través de bares o bares-librería. Aquí en Barcelona incipientemente está empezando a funcionar. También desearía hacer hincapié en la existencia de otras formas de poesía que van desde las performances, la polipoesía, la poesía visual, etc... Y hablando de desacralizar también desearía abundar en otro tema colindante. Tengo la impresión de que a veces el lector incipiente de poesía no ha avanzado en el tiempo como fuera deseable. En su adolescencia probablemente leyó mucho romanticismo, mucho Bécquer. Y luego, en la escuela y el instituto, leyó, seguramente por obligación, a Machado, a Lorca y a Miguel Hernández. Probablemente la potencia poética de estos autores hizo que muchos de esos incipientes lectores de poesía se quedaran muy impregnados de sus palabras y estilos. Por otro lado, al menos cuando yo estudiaba bachillerato, el libro de literatura siempre acababa en los cincuenta. Si me apuran en los Novísimos (Vázquez Montalbán,Martínez Sarrión,Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix,Leopoldo María Panero, Ana María Moix, etc) de ahí que el lector haya tenido que recorrer dificultosamente el camino desde esos 70 hasta la actualidad, tarea ardua incluso para los que nos gusta la poesía. Imaginen por tanto el esfuerzo de alguien que se acerca con cierta prudencia. Quizá habría que tender más puentes desde la enseñanza hasta la literatura actual. Me consta que existen experiencias porque conozco a poetas que colaboran con institutos precisamente para esto.


Otros géneros.


El poeta es básicamente un escritor. Recordemos las palabras de Pessoa. El poeta es un gran fingidor. Y como tal puede adaptarse fácilmente a otros géneros lindantes como el relato con el que comparte la brevedad y el lenguaje poético. Sólo hace falta cambiar de técnicas.

martes, 5 de abril de 2011

SALIDA INMINENTE


Se anuncian noticias porque mi editor me ha comentado que a mitad de mes saldrá Hachazo de metrónomo, lo cual significa que para Sant Jordi(Día del Libro) ya estará a la venta. En cuanto lo tenga en mis manos empezaré a organizar la primera presentación que será en Barcelona aproximadamente para finales del mes de mayo. Igualmente el próximo día 16 estaré firmando ejemplares -espero que ya de Hachazo de metrónomo, pero también de Cotidianos- en la Pza Orfila, en una carpa montada por el Ayuntamiento de Sant Andreu en Barcelona.

lunes, 28 de marzo de 2011

PRECIPITACIÓN

Siempre que estimo que ya tengo material suficiente para iniciar un proyecto, hay un momento determinado en que tengo la impresión de que todo se precipita con excesiva rapidez. Alguien puede pensar que cómo va a haber precipitación si Hachazo de metrónomo se ha ido gestando entre el año 2002 y el 2010-¡nueve años!- y que Cotidianos contiene relatos desde el 2002 hasta el 2008 -¡ocho años!-. Debe ser una de esas impresiones que a uno se le queda y no se termina de quitar de encima. En el caso de Hachazo de metrónomo, y por una cuestión del propio formato del libro, me vi obligado a revisar el proyecto inicial para dar cabida a algún poema que inicialmente no estaba previsto publicar en este libro. Quizá se ha ganado en abrir el abanico de ideas expresadas en los poemas y quizá, de otro modo, el contenido hubiera sido demasiado contundente, sin posibilidad de relajo alguno al lector. No obstante, ahora, a toro pasado, el proyecto parece me más completo.

viernes, 18 de marzo de 2011

EL GAFE

Varias editoriales se interesaron por Hachazo de metrónomo desde el principio. Es posible que fuera porque algunos de sus poemas habían sido premiados o porque la difusión que he podido hacer de su contenido ha llegado a las editoriales. Un par desde Madrid, otra desde Barcelona y otra en Santa Cruz de Tenerife. Sin embargo, a la hora de la publicación, se acabaron echando todas atrás. Unas veces fue por la crisis -cuántos proyectos interesantes habrán naufragado y se habrán perdido por esta maldita crisis-, otras porque en este momento habían dejado aparcada la publicación de poemarios o porque tenían cubierta la publicación momentaneamente. Parecía que Hachazo de metrónomo nacía gafado. Recurrí a mi editorial habitual, la que publicó Cotidianos. Isla Varia Ediciones. Una pequeña editorial que ha pasado de estar radicada en Tenerife, a estar el Huelva y, actualmente, en Granada. Desde el principio, a Pepe Varos, el editor, le encantó el proyecto, el contenido y la forma. Llegamos a un acuerdo y en este punto estamos. Lo que empezó gafado puede acabar finalmente bien.

viernes, 11 de marzo de 2011

POESÍA, POESÍA, POESÍA.




Uno se pregunta muchas veces cuántas personas leen poesía. Y creo que es una pregunta lógica cuando uno escribe poesía, básicamente porque así sabe cuál es su lector potencial. Pero antes que escritor uno también es lector. No entiendo el que escribe poesía sin leer poesía. Escribir poesía nace de la necesidad de expresar pero para ello ha de aprender uno a hacerlo. Da la impresión de que se lee poco poesía. Se entiende menos y la pedagogía que se hace en las enseñanzas regladas no ayuda. La poesía tiende a ser como la ópera. Se convierte en un arte elitista sin desearlo. Y además de leerse poco, muchos sólo leen poesía de determinados autores. No conocen a autores actuales, no saben lo que se está escribiendo en estos momentos. Las redes sociales, internet ayudan a menudo a los que escribimos a dar a conocer nuestras palabras, proyectos e ideas. Pero la red es tan grande... Me gustaría pedir un deseo a todos los lectores, que, como mínimo induzca a la reflexión. Si de todos los libros que leemos al cabo de un año leyéramos un solo libro de poesía. Uno sólo, seguro que estaríamos contribuyendo a su difusión. Ahora sería excesivo pedir que ese uno sea Hachazo de metrónomo. Ojalá, pero me conformo con que lean poesía. Lean, lean... Les abrirá las puertas de otros pensamientos, de otras formas de sentir y pensar, de otras sensibilidades.

martes, 8 de marzo de 2011

EL LARGO CAMINO DE LAS PRESENTACIONES




Otra de las cosas pendientes van a ser las presentaciones. De momento ya hay confirmación en Barcelona y Tarragona pero me estoy planteando, según las posibilidades,Madrid, Granada (la editorial es de allí) y Santa Cruz de Tenerife.En fin, dependerá de cuándo salga de imprenta el libro y de cuadrar fechas pues enseguida el verano se echa encima.
Seguiré informando...
Fotos de la presentación de Cotidianos.

martes, 1 de marzo de 2011

UN POCO ANTES DEL PISTOLETAZO

Conforme se va acercando el momento de tener Hachazo de metrónomo en mis manos, empezar la promoción, giras y presentaciones me va entrando un sopor, un sopor que me inunda y me desactiva completamente. No sé si será algo habitual y quizá habría de hablarlo con otros colegas para tratar de resolver la situación pero a mí ya me ocurrió con Cotidianos. Da la impresión de que un parto tan largo -no en vano Hachazo de metrónomo contiene poemas que abarcan el período 2003-2010 aproximadamente- acaba agotando, casi desfondando. Espero poder sobreponerme a esta sensación a caballo entre la incertidumbre y la lasitud que me tiene atrapado por momentos.

miércoles, 16 de febrero de 2011

EL TEXTO DE CONTRAPORTADA.

El ser humano no viene a ser más que un idiota en la barriga del Tiempo, el artista o creador no más que una cuarta parte de verdad de una mentira. Y creo que Luis Vea y su libro Hachazo de metrónomo parecen no desonocer este apunte. Luis Vea no se propone con su libro salvarse ni salvarnos, entre otras cosas porque su punto de arranque se basa en no permitir dejar de ser lo que simplemente somos: seres con un metrónomo incorporado, con fecha de caducidad y dolor irremisible. Pero si aún mi exposición hasta ahora puede todavía provocar cierta desconfianza y todavía a nuestros cuerpos le quedan ganas de fiesta transcribo a continuación aquella frase del poeta y filósofo Henry D. Thoreau, un personaje donde los haya de lo más curioso del siglo XIX: No podemos matar el tiempo sin herir la eternidad.
Antonio Jiménez Paz.

domingo, 30 de enero de 2011

EDITAR

Muchas han sido las editoriales que han tropezado con Hachazo de metrónomo. Unas dijeron que les interesaba, otras accedieron y se retiraron al final. Muchas desde que en 2008 publiqué Cotidianos, pues desde ese mismo año Hachazo de metrónomo estaba concluido como proyecto. Por eso ver el trabajo finalmente publicado no es que sea simplemente ilusionante, es casi como descargarse de algo. Dejar un lastre para continuar con otros proyectos, poner fin a una voz atascada, a una mano incapaz de hacer y a una mente incapaz de pensar en otra cosa que un metrónomo. Ver al fin el trabajo acabado en formato libro. Tantos años de esfuerzo en unos pocos poemas que uno desearía gustasen.

jueves, 20 de enero de 2011

HACHAZO DE METRÓNOMO: EL PROYECTO.

Echa a andar el proyecto HACHAZO DE METRÓNOMO, aunque en realidad el proyecto nace hace bastante tiempo, allá por el 2002. Por aquel entonces probablemente no tenía idea del conjunto en sí por lo que, al principio y tímidamente, fue sólo un ir haciendo. Con el tiempo adquirió unidad temática. Básicamente el borrador estaba acabado hace un par de años, poco he pulido desde entonces, quizá algunos añadidos, algunos retoques, pero básicamente conserva la misma configuración. Llegó entonces el momento de darlo a conocer. Durante este tiempo he tenido la ocasión de recitar algunos de los poemas que contituyen Hachazo de metrónomo. Pero da la impresión de que la obra no termina de ser hasta que adquiere el formato papel. Y en eso estamos. Si todo va bien, en primavera verá la luz el libro. Durante este tiempo iré informando de todas las novedades.
Gracias a todos los que se han ido interesando.